Documentos del IIE

El mito de ser centenario




El siglo XX nos ha traído una serie de importantes innovaciones tecnológicas, unas profundas mutaciones en nuestras costumbres y hábitos, y un incremento asombroso de la esperanza de vida. De vez en cuando, una persona, empresa o institución se cubre con el manto purpurado del centenario, lo que revela unas cualidades intrínsecas formidables, y produce una satisfacción y un reconocimiento enormes. Pero ello constituye una verdadera excepción, pues todos los demás se quedaron por el camino.

Las personas centenarias han aumentado ostensiblemente. Todos recordamos a la Reina Madre del Reino Unido, con sus 101 años a cuestas, pasando revista a las tropas que le rendían honores. Surge con personalidad propia la cuarta edad. El número de personas centenarias en nuestro país ha subido mucho y la tendencia es aún creciente. Bendito sea Dios. Todas ellas merecen nuestra admiración.

Respecto a las formas de gobierno, la Monarquía española en su actual etapa, lleva poco más de un cuarto de siglo. La Monarquía británica es centenaria de largo. El fascismo italiano y alemán duraron corto tiempo. El comunismo soviético pervivió más años, pero sin alcanzar de lejos el centenario. La democracia estadounidense, por su larga pervivencia, es posiblemente la campeona. Habremos quizá de imitarle. Las dictaduras de cualquier tipo no suelen sobrepasar el medio siglo.

Las religiones perduran en su mayoría. El papado católico supera ya los dos milenios, lo cual constituye una prueba evidente de su solidez. Las ordenes religiosas resisten también como pueden el paso inexorable del tempo, unas peor que otras. Surgen en contraste nuevas instituciones religiosas, de una mayor vitalidad. Los que han desaparecido como por encanto, son los monaguillos. Es broma. Y han descendido de manera alarmante las vocaciones.

En el mundo de la educación, la tendencia es positiva. Rebasan el centenario de edad ciertas Universidades, varias Escuelas de Ingeniería, algunas Reales Academias. Ello proporciona una gran estabilidad. Hay profesiones centenarias como médicos, abogados, ingenieros, maestros y otras. Aparecen las figuras del economista y el informático. El Instituto de la Ingeniería de España cumple su centenario en el año 2005, al alcance de la mano. La carrera de Ingeniero Industrial ha rebasado ya los 150 años, y es superada aún por los Ingenieros de Minas y Caminos. En el siglo XX surgen los Ingenieros de Telecomunicación y otros, y están a punto de promocionarse en el Siglo XXI nuevas carreras de la Ingeniería. La tecnología que no descansa e inventa el teléfono, el avión, el cine, la radio, la televisión, los ordenadores, qué sé yo.

La literatura, música, cine, teatro y arte, perviven impertérritas al paso del tiempo. Eso sí, cambian de cara continuamente, y es difícil, aunque no imposible, que un autor de prestigio sobreviva el siglo incólume. La gente se olvida. Cervantes, y otros como él en menor escala, son la excepción de la regla.

Donde el centenario se antoja misión casi imposible, es en la empresas industriales y mercantiles. La poderosa Altos Hornos de Vizcaya, fundada en 1902, abanderada por excelencia de la industria vasca, no ha podido alcanzar la cima por unos pocos años, por culpa de los avances inexorables de la tecnología. La siderúrgica estatal ENSIDESA ha sobrevivido menos, sustituida por Aceralia. ENDESA es aún joven. Iberduero e Hidroeléctrica hubieron de fusionarse en Iberdrola para un mejor desarrollo. Lo mismo sucedió con los principales bancos, el BBVA agrupa los antiguos Bancos Bilbao, Vizcaya, y Argentaria. El BSCH, el Banco Santander y los Bancos Central e Hispano. Y así sucesivamente.

La petrolera Repsol lleva pocos años en marcha. Cosas parecidas diríamos si pasásemos revista, una a una, a las diversas empresas industriales, energéticas, constructoras y económicas del país. Y no digamos de las empresas familiares, de mediana entidad, donde alcanzar la tercera generación en la dirección exitosa de la empresa, roza el milagro. Me acuerdo ahora de la empresa guipuzcoana “Patricio Echevarría”, de Legazpia, que sigue ese camino. Ojalá consiga llegar al centenario.

Los medios de transporte son variopintos. Los trenes son ya centenarios, los barcos de mercancías, también. Han desaparecido prácticamente los barcos de pasajeros en largas travesías marítimas. Ha surgido esplendente el transporte en automóvil, que si Dios quiere, alcanzará el centenario. Y no nos olvidemos del moderno avión, gala de la tecnología espacial. Hemos salido de la Tierra, para ir a la Luna. Pero todo ello apenas si lleva décadas, aún falta tiempo para cumplir el siglo de existencia.

Una rápida introspección al comercio nos lleva a las mismas conclusiones. Se imponen ahora los grandes almacenes, tipo Corte Inglés, pero aún ninguno ha alcanzado el centenario. Los pequeños comercios, de raigambre familiar en infinidad de casos, lo tienen crudo. No hay más que asomarse a una ciudad conocida, al cabo de unos pocos años, y se cerciorará uno de las profundas mutaciones comerciales habidas.

En los medios de comunicación social, la suerte es varia. A las populares radio y televisión, les faltan aún muchos años para llegar a centenarias. Esperamos que lo consigan. Entre los periódicos de mayor difusión, los diarios “El País” , “El Mundo” y “La Razón” se encuentran aun en plena travesía. Quien está rozando el centenario es el Diario ABC, que fue fundado en 1903, Albricias. Tampoco el diario bilbaíno “El Correo” anda lejos. Data de 1910. La brillante comunicación por Internet es aún corta en el tiempo.

En el deporte, el fútbol es rey y señor. Puede con todo y con todos. Alcanzar el centenario no es misión difícil para las entidades del fútbol. Este año el glorioso Real Madrid celebra su centenario. Otros lo hicieron antes. Muchos lo harán después. No hay obstáculos insalvables para el fútbol, integrado por empresas súper poderosas. No ocurre lo mismo en los otros deportes, algunos, como el boxeo, casi desparecidos.

Como colofón, diremos que alcanzar el centenario, para cualquier persona, institución o empresa es tarea harto difícil. Sólo llegan los privilegiados. El mito de ser centenario. Han de concurrir muchas circunstancias favorables para lograrlo. Loor para los afortunados.

Juan José Alzugaray Aguirre


Miércoles, 10 de Diciembre 2008