Actualidad del IIE

La ingeniería no está suficientemente valorada por la sociedad

El IIE acogió el lunes pasado una jornada sobre el presente y futuro de la ingeniería


La ingeniería no es suficientemente conocida y valorada por la sociedad, al mismo tiempo que la calidad en general de la preparación de los ingenieros ha descendido y este colectivo cada vez tiene menos peso político. Así se puso de manifiesto en la jornada sobre la ingeniería y la sociedad que tuvo lugar el pasado lunes en el Instituto de la Ingeniería de España. En la jornada intervinieron Edelmiro Rúa, presidente de la Unión Profesional de Colegios de Ingenieros, José Luis González Vallvé, presidente de TECNIBERIA y Aníbal Figueiras, expresidente de la Real Academia de la Ingeniería.


21/09/2011
Maria del Carmen Cardoso Parra

Edelmiro Rúa, presidente de UPCI, José Luis González Vallvé, presidente de TECNIBERIA y Aníbal Figueiras, expresidente de la RAI. LDA
Edelmiro Rúa, presidente de UPCI, José Luis González Vallvé, presidente de TECNIBERIA y Aníbal Figueiras, expresidente de la RAI. LDA
El pasado lunes 19 de septiembre la sede del Instituto de Ingeniería de España acogió la sesión de "La ingeniería de la sociedad: presente y futuro", que forma parte de un ciclo de jornadas organizadas por esta institución. Bajo el epígrafe "Visión general, problemática, expectativas, impacto social. Punto de vista actual y a futuro", el presidente Manuel Acero introdujo la sesión, haciendo hincapié en el necesario conocimiento del impacto de la ingeniería en la sociedad, añadiendo que es ahora mismo la actividad más social que existe.

Edelmiro Rúa, presidente de la Unión Profesional de Colegios de Ingenieros UPCI, remarcó que la ingeniería nació en su día para servir a la sociedad: “ya desde los romanos tenemos ejemplos que así lo atestiguan, como son la hidráulica o las calzadas”. En su opinión, la ingeniería sufre un problema de comunicación a la hora de transmitir a la sociedad la labor que desarrolla. El común de los ciudadanos no es consciente que desde que se levanta hasta que se acuesta, gran parte de las acciones que realiza son fruto de una labor de ingeniería: el agua que sale del grifo para poder lavarse, una simple llamada de teléfono y tantos otros hechos cotidianos. Por el contrario, la prensa (como gran prescriptora de la actualidad) sólo se acuerda de la ingeniería cuando se cae un puente o para poner en solfa la labor de los profesionales en las infraestructuras que pueden fallar en una inundación.

Según Rúa, el futuro de la ingeniería no está tan asegurado a efectos de la sociedad como sí lo están, en cambio, el derecho o la economía, por lo que si desde la ingeniería no se realiza un considerable esfuerzo para vender adecuadamente el valor de la misma, ésta irá cayendo a niveles aún menores con el paso de tiempo.

Menos calidad en la formación

“Hasta hace 10 o 15 años, en España se gozaba de una buena preparación entre los ingenieros, e incluso el prestigio de los mismos era significativo”, con estas palabras comenzaba su alocución Aníbal Figueiras, expresidente de la Real Academia de la Ingeniería RAI, quien diseccionó con rotundidad algunas de las causas de la caída en la calidad de la preparación de los nuevos profesionales.

En opinión de Figueiras, la multiplicación descontrolada de los centros de enseñanza de la ingeniería ha sido la principal razón del problema. A esto se le han añadido otros, igualmente relevantes, como el escaso esfuerzo exigido a los alumnos, la desaparición de los planes de estudios de la explicación de conceptos básicos de origen para la formación de los estudiantes, o la deficiente irrupción de Bolonia en el sistema educativo, con cambios incomprensibles en el formato de los años a cursar.

Figueiras quiso comparar la formación del ingeniero de hoy en día con la producción masiva de tornillos en la industria, comentando que no importaba si los tronillos atornillaban bien o su material se rompía pronto, sino que lo que primaba era hacer muchos tornillos. Asimismo, afirmó que el sistema de 15 horas teóricas más 3 opcionales de prácticas semanales durante 28 semanas al año, no podían en ningún caso llevar a la excelencia.

Ingeniería y política

José Luis González Vallvé, presidente de TECNIBERIA, comenzó su disertación llamando la atención acerca de la preparación de los dirigentes políticos. Vallvé destacó que en la emergente China todos los ministros son ingenieros, que en Corea del Sur y en Alemania muchos lo son y que en España los gobiernos están ahormados, sobre todo, de abogados y profesionales que han abandonado la enseñanza.

En su opinión, la pujanza de la ingeniería en España pasa por recuperar una evidente pérdida de poder. Si los ingenieros no apuestan por entrar en política, difícilmente se podrá poner en valor la importancia de la profesión. En palabras de Vallvé, la ingeniería civil ha caído un 75% en su facturación este año y son, sin embargo, otros sectores como el de la automoción o el del comercio los que continuamente acaparan los grandes titulares de la prensa. De la misma manera, quiso llamar la atención ante el sinsentido que supone que quienes más ganen en los asuntos de medio ambiente en España sean los bufetes de abogados. Para el presidente de TECNIBERIA, la clave está en que la ingeniería, que es la que aporta el desarrollo técnico de un país, vuelva al poder.


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